Hay momentos en nuestra vida en que todo nos va tan bien, que nos creemos intocables.
Somos los Reyes de nuestro mundo. Los Dioses de nuestro universo, tan magníficos e intocables, que nada de lo que ocurra exterior podrá afectarnos a nosotros, ni a los nuestros.
Pobres ilusos. La vida es tan compleja, que se permite en un segundo dar un giro tan trascendental, que puede dejar en el suelo al que mas alto se pensaba y en el techo a quien consideraba estar tocando fondo.
Ojo, debemos tener mucho cuidado, por que en el mismo instante que creemos tener todo logrado, que nos creemos en la cima, perderemos la ilusión, y sin ella, sin ilusión... la vida se convierte en un duro y pedregoso camino en el que no haremos otra cosa que caer una y otra vez.
Por esta razón nunca dés por hecho que ya tienes todo logrado. No pienses que ya tienes todo lo que anhelabas y que todo lo que deseabas ya esta conseguido. Trabaja día a día creando nuevos retos, ilusiones, pequeñas metas. Todos debemos despertarnos cada mañana con una nueva ilusión, con un nuevo proyecto que acometer como si en ello se nos fuera la vida, buscado en este seguir abanzándo.
No solo hablo de cosas materiales ni mucho menos. A estas alturas creo que ya nos conocemos lo suficiente como para saber que lo material va y viene a su antojo, y lo que realmente nos debe importar son las cosas que no podemos comprar en ninguna tienda, pero si adquirir a fuerza de ilusión tesón y entrega.
oooOooo


1 Comment:
Perfecto, sencillamente perfecto !!!!
Post a Comment