sábado, 14 de abril de 2012

La princesa de la eterna sonrisa

No hace demasiado tiempo, había una princesa, siempre sonriente, por eso todos la llamaban la princesa de la eterna sonrisa.




No era mas guapa ni mas fea que otras, tampoco mas alta ni mas baja que las demás, no vivía en un gran castillo, ni poseía grandes riquezas, en realidad era una princesa de lo mas normal.


Ella siempre fantaseaba, soñaba y anhelaba el día que su príncipe llegara, por que sabia que llegaría, estaba segura de ello, no lo imaginaba a caballo, ni rubio, ni alto, ni siquiera el mas guapo. Ella deseaba a un compañero de viaje, que la hiciera tan feliz como siempre había sido, ni mas ni menos.


Un buen día, sin saber por que, en su vida se cruzo su príncipe, lo supo desde el mismo instante en que lo vio, su estomago dio un vuelco, el corazón le latía como un caballo desbocado en el pecho, cada vez que sus miradas se cruzaban, era tan fuerte el amor que se procesaban, que un muy poco tiempo pasaron a ser uno solo, se unieron tanto que era complicado saber donde empezaba uno y terminaba el otro.


Paso el tiempo, por avatares del destino, se fueron distanciando, poco a poco, casi sin percatarse de ello, y nuestra princesa poco a poco también fue perdiendo su alegría, su ensoñación, su eterna sonrisa se iba a pagando, palidecía y languidecia cada día mas, llego un momento en que cuando se miraba al espejo, ya no se reconocía, y cuando trataba de mirar a su príncipe se preguntaba ¿donde esta? este no es mi príncipe, no es el ser maravilloso del que me enamore


El tiempo continuo pasando, fueron años muy duros para nuestra princesa, que se revelaba ante la idea de rendirse, de perder la batalla, ese no era su final soñado, esa no era la vida que ella, en su imaginacion había construido, y seguía tratando de que todo volviera a ser como era antes, ella quería recuperar a su príncipe adorado, aunque ahora no fuese capaz de reconocerlo en aquel ser que tenia enfrente.


La situación cada día era mas tensa y la princesa cada día estaba mas triste.


Su sonrisa se borro por completo, ya no era ni la sombra de  quien había sido, así que decidió romper con todo, pasar pagina, comenzar una nueva vida, en esta ocasión, sin príncipe, sin fantasía, una vida real en la que ser feliz, mirando solo por ella y su felicidad.


Y así lo hizo, cortó con todo, desplegó sus alas y salio otra vez al mundo, con su eterna sonrisa colocada en el semblante, sin ningún resquicio de rencor hacia aquel a quien tanto había amado, que tan feliz la hizo en su día.




Todos somos princesas y príncipes en el cuento de nuestra vida. 


 NO DEJES QUE NADIE BORRE TU SONRISA,  NO PERMITAS QUE NADIE CORTE TUS ALAS,  EL ÚNICO FIN EN NUESTRAS VIDAS DEBE SER LA FELICIDAD




1 Comment:

Juan M. Almeida Molina said...

Precioso cuento, Anu...de verdad. Muy bién redactado. Enhorabuena, artista !!!!!